El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler —¿Por casualidad está ahà tu casa? —preguntó de pronto, moviendo la mano en dirección de la ciudad.
Joe se sobresaltó al ver que habÃa descubierto con tanta precisión lo que él pensaba.
—Sà —dijo sencillamente.
—Cuéntame.
Joe describió rápidamente su hogar, pero se vio obligado a entrar en detalles para satisfacer la curiosidad de su compañero. Frisco Kid se interesaba por todo, especialmente por la señora Bronson y Bessie. Tratándose de esta última, parecÃa infatigable en sus preguntas. Algunas de éstas eran tan singulares e ingenuas que Joe a duras penas podÃa contener la risa.
—Ahora háblame de tu casa —dijo éste cuando al fin hubo terminado.
Frisco Kid pareció entristecerse de pronto y su rostro adquirió un aspecto sombrÃo que Joe no le habÃa visto hasta entonces. Balanceó un pie y miró tristemente hacia el peñol, que, al parecer, nada tenÃa que ver con el asunto.
—Anda empieza —le animó el otro.
—Yo no tengo casa.
Estas cuatro palabras salieron de su boca como si hubiesen sido pronunciadas a la fuerza y después se juntaron sus labios casi con un quejido.