El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler Durante el tiempo que invirtieron en cenar y en lavar los platos, habÃan llegado a la altura de las lagunas, tras las cuales se agrupaba Redwood City. El viento se habÃa calmado al ocultarse el Sol, y el Dazzler avanzaba muy poco, cuando divisaron un bergantÃn que se acercaba aprovechando los últimos aleteos de la brisa. Al instante, Frisco Kid dijo que era el Reindeer, confirmándolo French Pete después de un examen más detenido. Éste parecÃa muy satisfecho del encuentro.
—Lo manda Red Nelson —dijo Frisco Kid al oÃdo de Joe—. Te aseguro que es terrible. Yo siempre tengo miedo cuando se acerca. Tendrán algo gordo por aquÃ. Siempre buscan a French Pete para las maniobras. Él es más entendido en todas estas cosas.
Joe asintió con la cabeza y miró con curiosidad la embarcación que se aproximaba. Aunque algo mayor, era del tipo del Dazzler, lo cual quiere decir que al construirlo se habÃa atendido ante todo a la velocidad. La vela mayor era tan grande que más parecÃa la de un yate de regatas, y llevaba las señales para tres rizos, cuando menos, para caso de mal tiempo. En la arboladura y sobre cubierta todo estaba en su sitio, no habÃa nada fuera de lugar, ni sucio. Desde las drizas hasta los aparejos, todo revelaba un orden perfecto y una exquisita pericia naval.