El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler El Reindeer se acercaba lentamente a la luz del crepúsculo y echó el ancla a poca distancia de allÃ. French Pete hizo lo propio con el Dazzler, y después, en el bote, fue a visitarlos. Los dos muchachos se tumbaron sobre el tejadillo de la cabina y esperaron su regreso.
—¿Te gusta esta vida? —dijo Joe rompiendo el silencio.
El otro hizo un gesto ambiguo.
—Verás… me gusta y no me gusta. El aire fresco, el agua salada, la libertad… todo esto está bien; pero lo que no me gusta es el… el… —Se detuvo un momento, como si la lengua se negara a obedecerle, y después dijo de pronto—: el robo.
—Entonces, ¿por qué no lo dejas?
Joe sentÃa por aquel muchacho más simpatÃa que la que él mismo se atrevÃa a confesarse, y súbitamente se sintió invadido por un celo de misionero.
—Tan pronto como pueda dedicarme a otra cosa.
—Pero ¿por qué no ahora?
—Ahora estoy comprometido —oyó Joe que decÃa.
Pero si deseaba marcharse, le parecÃa a Joe una locura que no lo hiciese en seguida.