El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler —Parece que no se atreven a emprenderlo —dijo Frisco Kid en voz baja.
—¿El qué? —preguntó Joe.
—Aquella cosa que te dije está por ahà cerca. Es tan grave que casi me parece que French Pete tiene miedo. Red Nelson lo despacharÃa en un periquete, pero no sabe bastante de esto. No puede emprenderlo hasta que Pete le dé su palabra.
—¿Adónde vamos ahora? —inquirió Joe.
—No lo sé; por la ruta que seguimos, lo más probable es que vayamos a los bancos de ostras.
En este viaje no ocurrió nada notable. Por la noche se inició un vientecillo que les empujó y se sostuvo durante una hora o más. Después decayó y se hizo inseguro y vago, soplando tan pronto de un cuadrante como de otro. French Pete permaneció junto al timón, mientras Joe o Frisco Kid recogÃan o soltaban ocasionalmente alguna vela.
Joe estaba sentado y se maravillaba de que el francés supiese por dónde iba. Le parecÃa que se hallaban perdidos en la impenetrable oscuridad que les envolvÃa. Desde el PacÃfico llegaba una niebla muy alta, que se interponÃa entre ellos y las estrellas privándoles de la escasa luz que de ellas pudiesen recibir.