El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler —Cerca de quince pies —dijo.
—¿Qué es el fondo?
—Barro —le respondió.
—Espera un poco y vuelve a probar.
Cinco minutos después el palo se sumergió de nuevo.
—Dos brazas… —dijo Frisco Kid— conchas…
French Pete se frotó las manos, satisfecho.
—Muy bien, muy bien —dijo—. Siempre acierto con el fondo. No os burlaréis del viejo, os lo aseguro.
Frisco Kid seguÃa maniobrando con la pértiga y anunciando los resultados del sondeo, con gran asombro de Joe, que no podÃa comprender cómo aquellos hombres conocÃan tan Ãntimamente el fondo del mar.
—Diez pies… conchas —continuaba diciendo Frisco Kid con voz monótona—. Once pies… conchas. Catorce pies… blando. Dieciséis pies… barro. No hay fondo.
—¡Ah, el canal! —dijo a esto French Pete.
Durante unos minutos sólo se oyó: «No hay fondo…». Y luego, de pronto, gritó Frisco Kid:
—¡Ocho pies… duro!
—Ya está bien —ordenó French Pete—. Ve a proa, Joe, y arrÃa el foque. Tú, Kid, prepara el áncora.