El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler Al dirigir la mirada en otra dirección. Joe se sobrecogió viendo un pequeño bergantÃn que cabeceaba sujeto al áncora a menos de cien yardas de allÃ. Se hallaba casi a barlovento, y al balancearse un poco leyó el nombre en la popa: Flying Dutchman, uno de los barcos que habÃa visto amarrados en el muelle de la ciudad de Oakland. Algo más a la izquierda de éste descubrió al Ghost, y mas allá habÃa anclados otros seis bergantines.
—¿Qué te dije?
Joe se volvió rápidamente. French Pete habÃa salido de la cabina y contemplaba triunfante el espectáculo.
—¿Qué te dije? No podéis burlaros del viejo, eso es. Acierto lo mismo de noche que a la luz del sol. Yo sé lo mÃo… yo sé…
—¿Habrá tormenta? —preguntó Frisco Kid desde la cabina, mientras encendÃa el fuego.
El francés estudió el horizonte atentamente durante unos minutos.
—Lo mismo puede soplar de arriba que de abajo —fue el incierto veredicto—. Arregla pronto el desayuno y veremos de pescar.