El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler —Por supuesto, que era una tonterÃa; pero el tener por amiga o camarada a una niña asà me parecÃa lo más delicioso del mundo. Hace ya mucho tiempo de esto, yo era entonces un cachorrillo; fue cuando Red Nelson me puso este nombre, y desde aquel dÃa no he sido sino Frisco Kid. Al principio sacaba siempre el retrato de la niña para contemplarlo, y poco después empecé a sentir vergüenza por si yo no era digno de esto. Más tarde, cuando ya fui mayor, volvà a mirarlo, pero de otra manera. Pensaba: «Suponte, Kid, que algún dÃa llegaras a encontrar una niña como ésta. ¿Qué pensarÃa de ti? ¿PodrÃa quererte? ¿PodrÃa siquiera ser amiga tuya?». Y entonces me proponÃa mejorar y tratar de hacer algo, a fin de que ella u otra parecida pudiese conocerme sin tener que avergonzarse.
»Por eso aprendà a leer. Por eso huÃ. Nicky Perrata, un muchacho griego, me enseñó las letras, y hasta que supe leer no adiviné que el piratear era realmente una cosa ilÃcita. Estaba acostumbrado a ello desde que tenÃa uso de razón, y casi toda la gente que conocÃa vivÃa de lo mismo. Pero al enterarme me escapé en seguida, creyendo librarme para siempre de esta vida de pirata. Algún dÃa sabrás cómo fue el volver a esto.