El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler »Naturalmente, cuando yo era pequeño me parecÃa una niña de verdad, y aun ahora hay veces que me lo parece; tanto es lo que he pensado en ella. Pero mientras te estoy hablando todo se aclara y se me aparece bajo otro aspecto. Ella representa sencillamente una vida mejor y más pura, la que me hubiese gustado; y de haber podido vivir asÃ, hubiese conocido muchachas como ella y gente de su clase (de la tuya); esto es lo que quiero decir. Asà es como llegué a sentir deseos de saber cosas acerca de tu hermana y de ti; el porqué no lo sé; yo creo que estaba admirado simplemente. Supongo que tú conocerás muchas niñas como ésta, ¿verdad?».
Joe asintió.
—Entonces, cuéntame, cuéntame algo —dijo al notar en los ojos de Joe una fugaz expresión de duda.
—¡Oh, eso es fácil! —afirmó Joe valientemente.
ComprendÃa hasta cierto punto el ansia del muchacho, y le pareció empresa sencilla satisfacerle, al menos parcialmente.
—Para empezar, te diré que son… bueno; son como… niñas; eso es, exactamente, niñas.
Cesó de hablar, sintiéndose incapaz de salir airoso.
Frisco Kid esperó pendiente de sus palabras.