El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler Según costumbre, lo dejaron todo dispuesto para una partida precipitada. En un momento dado las áncoras podÃan ser recogidas y las velas izadas. Dos esquifes vinieron silenciosamente desde el Reindeer. Red Nelson habÃa dado uno de sus hombres a French Pete, a fin de que hubiese dos en cada bote. No ofrecÃan un aspecto muy imponente —al menos a Joe no se lo pareció— a pesar de que sus rostros tenÃan una cruel seriedad. El capitán del Dazzler se ciñó al cinturón las pistolas y colocó en el bote el rifle y una fuerte garrucha doble. Ofreció vino a todos y en la oscuridad de la cabina brindaron por el éxito de la expedición. Red Nelson iba también armado, mientras sus hombres llevaban enfundado en la cadera el cuchillo de los marineros. Penetraron en los botes muy despacio y con grandes precauciones, procurando evitar todo ruido. French Pete se detuvo para advertir a los muchachos que permanecieran a bordo y no trataran de hacer ninguna jugarreta.
—Ahora serÃa la nuestra, Joe, si no se hubieran llevado el esquife —murmuró Frisco Kid, cuando los dos botes hubieron desaparecido a lo lejos.
—¿Y por qué no con el Dazzler? —respondió de pronto Joe—. PodrÃamos izar las velas y huir en seguida.
Frisco Kid dudaba. El espÃritu de compañerismo era muy fuerte en él y le repugnaba abandonar al capitán en aquel aprieto.