El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler Joe le miró de pronto con respeto, y dándose cuenta de las enormes energÃas de aquel hombre lamentó la forma con que habÃan sido empleadas. ¡Un ladrón! En aquel instante Joe vislumbró la realidad de la vida y pudo interpretar el misterio del éxito y del fracaso. La vida descorrÃa las cortinas para que él lograse leer y comprender. De esta misma arcilla se formaban los héroes; pero ellos poseÃan lo que le faltaba a Red Nelson: el poder de elección, el prudente equilibrio de la inteligencia, el firme dominio del alma. En una palabra: las mismas cosas que servÃan de tema a los «sermones» de su padre.
Esto fue lo que pensó Joe en el transcurso de un segundo. Entonces el Reindeer volaba sobre el lomo de una ola imponente, para abatirse después a sotavento junto a la proa del Dazzler.
—¡El loco!, ¡el loco! —exclamó French Pete mirando esta maniobra con espanto—. Se figura que puede hacer bromas. ¡Se matará! ¡Todos moriremos! Debió dar la vuelta. ¡Oh, el loco, el loco!
Pero no habÃa tiempo que perder y Red Nelson se aventuró a probar suerte. En el momento preciso arrió la vela mayor y trató de barloar.
—¡Ahora viene! ¡Prepárate a saltar dentro! —dijo Frisco Kid a Joe.