El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler El Reindeer pasó junto a la popa, tumbándose hasta sumergir las ventanas de la cabina, y tan próximo a ellos que parecía que iba a abordarles. Pero un capricho de las aguas separó las dos embarcaciones.
Red Nelson, al ver que la maniobra se había frustrado, preparó otra enseguida. Inclinando con fuerza el timón, hizo virar rápidamente al Reindeer y el botalón se balanceó cerca del Dazzler. French Pete era quien estaba más inmediato y la oportunidad no duraría un segundo. Saltó como un gato y asió la cuerda con ambas manos. Entonces el Reindeer se alejó, hundiéndola en el agua a cada cabeceo. Pero él seguía agarrado a la cuerda, y cuando salía a flote hacía esfuerzos para subir a bordo, hasta que al fin lo consiguió y se dejó caer en el sollado, mientras Red Nelson viraba para retroceder a sotavento y repetir la maniobra.
—¡Ahora te toca a ti! —dijo Frisco Kid.
—¡No, a ti! —contestó Joe.
—Es que yo sé nadar mejor que tú —insistió Frisco Kid.
—Yo sé tanto como tú —replicó el otro.
Hubiese sido difícil conjeturar el resultado de esta disputa; pero en aquella ocasión la rápida sucesión de los acontecimientos hizo innecesario todo convenio.