El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler —Esto es lo interesante, como te dije. Todo el dinero del mundo no puede comprar una vida humana, ni puede redimir al que está completamente perdido, ni llenar, completar o embellecer una vida despreciable y mal dirigida. ¿Qué me dices de ti? ¿Qué efecto han producido en tu vida, Joe, en tu vida, estas extrañas aventuras? ¿Volverías a marcharte mañana para empezar de nuevo? ¿Me entiendes? ¿Crees que por un solo instante opondría yo todo el valor de la vida de mi hijo al mezquino valor de una caja de caudales? ¿Cómo he de poder decir, hasta que el tiempo no lo confirme, si este viaje ha podido dar mejores resultados? Una experiencia semejante es tan eficaz para el mal como para el bien. Un dólar es exactamente igual a otro y en el mundo hay muchos; pero no hay ningún Joe como mi Joe, ni hay otro en el mundo que pueda sustituirle. ¿No lo ves, Joe? ¿No lo comprendes?
La voz del señor Bronson se quebró ligeramente y un instante después Joe sollozaba como si fuese a estallarle el corazón. Hasta entonces no había comprendido nunca a su padre, y ahora veía que debió causarle mucha pena, sin contar la que causara a su madre y a su hermana. Pero los cuatro días de emoción que había vivido le habían dado una visión más clara del mundo y de la humanidad.