El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler —Esto no es de tu incumbencia —replicó agriamente el recién llegado—. Pero por si puede hacerte algún bien, te diré que soy fogonero de un barco chino, y, como he dicho antes, vengo a contemplar un hermoso espectáculo. Esta es mi ocupación. La tuya es procurarnos una buena diversión. Ya puedes empezar, y no lo hagas durar toda la noche.
Los tres muchachos estaban tan satisfechos con la llegada del fogonero, como disgustados Simpson y sus secuaces. Se reunieron para conferenciar durante varios minutos, después Simpson depositó el paquete de cometas en los brazos de uno de su banda y avanzó unos pasos.
—Ven, pues —dijo, quitándose al mismo tiempo la americana.
Joe dio la suya a Fred y de un salto se puso a su lado. Levantaron los puños y se miraron de frente. Casi instantáneamente Simpson le asestó un violento puñetazo y se apartó con astucia, rehuyendo el golpe que Joe le devolvÃa. Éste sintió de pronto cierto respeto por el talento de su adversario, pero el efecto que le produjo fue avivar la tenacidad de su naturaleza y el propósito de vencer.