El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler Amedrentados por la presencia del fogonero, los compañeros de Simpson se limitaban a excitar a Brick y a burlarse de Joe. Los dos muchachos daban vueltas, atacando, disimulando y defendiéndose, y ora el uno ora el otro colocaban un golpe eficaz. Sus actitudes ofrecían un señalado contraste. Joe estaba erguido, sólidamente apoyado en los pies, con las piernas muy abiertas y la cabeza levantada. Por su parte, Simpson se encogía hasta ocultar la cabeza entre los hombros, y siempre estaba en constante movimiento, saltando, brincando y ejecutando una serie de jugadas completamente nuevas y extrañas para Joe.
Al cabo de un cuarto de hora, ambos estaban cansados, pero Joe se hallaba más fresco. Los efectos del tabaco, de la mala alimentación y de una vida poco higiénica se advertían en el jefe de la banda, que jadeaba convulsivamente, falto de respiración. Aunque al principio había castigado duramente a Joe, debido a una mayor experiencia, ahora se hallaba extenuado y sus golpes carecían de fuerza. Empezando a desesperarse, adoptó un método de ataque que, en rigor, no podría llamarse desleal, pero sí despreciable: consistía en maniobrar, saltar a fondo golpeando rápidamente y, luego, inclinándose hacia adelante, caer al suelo, a los pies de Joe. Éste no podía pegarle mientras no se levantara, y él retrocedía hasta estar en condiciones de ponerse en pie y volver a lo mismo.