El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler Pero, como pronto tuvieron ocasión de comprobar los tres habitantes de la Colina, la vida en el Abismo no ofrecía muchas garantías de seguridad. Antes de que Joe tuviera tiempo de posesionarse de sus cometas, quedó sorprendido al ver a todos sus enemigos, el fogonero inclusive, huyendo en vertiginosa carrera. Así como los chiquillos y los rapazuelos habían huido al llegar la banda de Simpson, así desaparecían ahora éstos ante un nuevo y temible grupo de merodeadores.
Joe oyó gritar aterrorizados a los que escapaban: «¡La banda de los Peces! ¡La banda de los Peces!». Y él hubiese huido también de esta nueva amenaza, pero después de la última refriega había quedado sin aliento y veía la imposibilidad de escapar a lo que ahora se les venía encima. Fred y Charley sintieron unos deseos poderosos de correr ante un peligro suficientemente grande para asustar a la terrible banda de Simpson y al valeroso fogonero, pero no podían abandonar a su camarada.
En la calle desierta aparecieron unas siluetas oscuras, algunas rodearon a los muchachos y las otras se perdieron tras los fugitivos.