El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler Los gritos de angustia que se oÃan denotaban que los rezagados habÃan sido sorprendidos y cuando volvieron los perseguidores llevaban al infeliz y rabioso Brick, que sujetaba aún con todas sus fuerzas el paquete de cometas.
Joe miraba con curiosidad a esta última cuadrilla de malhechores. Eran jóvenes de diecisiete o dieciocho a veintitrés y veinticuatro años, y tenÃan todos el sello inconfundible de los hampones. Entre ellos habÃa rostros viciosos, tan viciosos que su sola vista hizo temblar a Joe. Dos de estos merodeadores le asieron fuertemente de los brazos, y Fred y Charley fueron aprisionados de modo parecido.
—Tú, ven aquà —dijo uno que hablaba con autoridad de jefe—, hay que averiguar esto. ¿Qué ha pasado? ¿De qué se trata, Pelirrojo? ¿Qué hacÃais?
—No hacÃamos nada —lloriqueaba Simpson.
—Mira cómo está —el jefe volvió la cara de Brick hacia la luz eléctrica—. ¿Quién te ha pintado as� —le preguntó.
Brick señaló a Joe, quien inmediatamente fue conducido a primer término.
—¿Por qué os estabais arañando?
—Las cometas… mis cometas —dijo Joe audazmente—. Éste trataba de quitármelas. Ahora las llevaba debajo del brazo.