El crucero del Dazzler
El crucero del Dazzler —La estación de cuarentena. En los barcos chinos llegan ahora muchos enfermos de viruela, y les hacen permanecer aquà hasta que los doctores creen que pueden entrar en el paÃs sin peligro de contagio. En cuanto a esto son muy severos también. Porque…
¡Zas! Si Frisco Kid hubiese terminado la frase entonces, en vez de lanzarse al agua, hubiera podido evitarle muchos disgustos a Joe. Pero no la concluyó y Joe se precipitó tras él.
—Te voy a proponer una cosa —dijo Frisco Kid media hora más tarde, mientras cogidos al estay del bauprés se disponÃan a salir—. Cojamos un poco de pescado para la comida y luego nos pondremos a recuperar el sueño que hemos perdido esta noche. ¿Qué te parece?
Se desafiaron a quién subÃa antes; pero Joe volvió a caer por la borda. Cuando al fin consiguió encaramarse, el otro muchacho ya habÃa sacado dos aparejos de pescar con grandes anzuelos bien emplomados y un barrilito de sardinas saladas.
—Ceba —dijo—. Pon una entera. No son ningún bocado especial. Se tragan el cebo con el anzuelo y todo y hacen la cabriola. El que no coja a la primera sacudida el pescado tendrá que limpiar los anzuelos.