El Valle de la luna
El Valle de la luna —¿No dices nada… eh? ¿Por qué? Supongo que debe ser porque te queda alguna vergüenza… habráse visto, corriéndola con un pugilista… ¡Oh, ya escuché algo de tus andanzas con Billy Roberts! Es un lindo ejemplar, realmente. Pero sólo tienes que esperar que Charley Long le ponga la mano encima, y entonces veremos qué sucede.
—Oh, no sé si será asà —intervino Tom—. Por lo que he podido averiguar Billy es bastante buen muchacho.
Saxon sonrió por la superioridad de los conocimientos de aquél, y Sara se puso furiosa al descubrirlo.
¿Por qué no te casas Charley Long? Está loco por ti, y no es ningún borracho.
—Creo que toma más cerveza de la que le conviene —respondió Saxon.
—Es cierto —dijo el hermano—. También sé que siempre guarda en su casa un cajón de botellas.
—Tal vez tú chupaste allà alguna vez.
—Quizás… —dijo Tom, mientras se restregaba los labios recordándolo.
—Bueno, si lo desea puede tener un cajón de botellas en su casa. —Sara volvÃa al ataque, dirigido ahora contra el marido—. Paga sus cuentas y gana mucho dinero…, más que la mayorÃa de los hombres, de cualquier manera.