El Valle de la luna
El Valle de la luna Poco después fueron zarandeados mientras atravesaban el valle a todo lo largo, cerca de los pequeños claros dejados por los campesinos, de las plantas plenas de granos maduros que se doraban al sol. Billy se volvió nuevamente hacia Saxon.
—A ver, usted, que estuvo enamorada de muchachos, hábleme de eso. ¿Qué se siente?
—CreÃa estar enamorada, solamente, y tampoco sucedió muchas veces…
—¡Muchas veces! —gritó él.
—En verdad, nunca sucedió —le aseguró ella, Ãntimamente satisfecha de los celos inconscientes del muchacho—. Nunca estuve enamorada. Si eso hubiese ocurrido estarÃa casada. Ya ve, si quiero a un hombre en seguida pienso que me casaré con él.
—¿Pero, supongamos que él no la amase?
—¡Oh, no sé…! —dijo la joven casi burlonamente, entre segura y envanecida—. Creo que podrÃa conseguir que me quisiera.
—Sospecho que seguramente lo conseguirÃa —dijo Billy entusiasmado.
—El impedimento fue que los hombres que me quisieron nunca se interesaron de esa manera… ¡Oh, mire!