El Valle de la luna
El Valle de la luna Hizo una pausa, casi sin aliento; pero ya estaba impaciente por volver a empezar.
—Oh, Sara, ¿no quieres cerrar la puerta? —le rogó Saxon.
La puerta fue cerrada con violencia y, de inmediato, Saxon comenzó a sollozar nuevamente. Pudo escuchar cómo su cuñada daba vueltas pesadamente en la cocina y hablaba en voz alta consigo misma.