El Valle de la luna
El Valle de la luna —Todas tienen su mérito, pequeña mujercita, de todas se puede aprender algo. A veces los hombres pueden ser conquistados con vino, otras con el canto, asà son de raros. SÃ, hay muchas, maneras de hacerlo. Éstas son sus joyas más bellas, querida. Son como redes mágicas. Jamás ningún pescador fue tan hábil como nosotras con nuestras fruslerÃas. Usted está en el buen camino. Conocà a algunos hombres que se enardecÃan con un cubre corsé no más hermoso que los que he visto colgados de la cuerda. Ya le dije que el lavado de la ropa interior fina es un arte. Pero no en sà mismo, sino para conquistar al hombre. Y el amor es la suma de todas las artes, ya que es la única razón de la existencia. Escuche, en todos los tiempos y edades hubo mujeres grandes e inteligentes. No fue necesario que fuesen bellas. Su mayor belleza femenina era la inteligencia. PrÃncipes y potentados se inclinaron ante ellas. Las naciones guerrearon por su causa, se desmoronaron imperios, se fundaron religiones…, Afrodita[17], Astarté[18], los cultos de la noche…, sÃ, mujercita, hubo grandes mujeres que conquistaron el mundo de los hombres…