El Valle de la luna

El Valle de la luna

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Uff!, ¿y esto es para que lo use un hombre…?

—La usarás —dijo ella—, como miles de hombres lo hacen todos los días.

Pero Billy meneó la cabeza y retrocedió.

—Te afeitarás tres veces por semana —insistió ella—. Es decir, que son cuarenta y cinco centavos, digamos medio dólar, y tenemos cincuenta y dos semanas al año. Son veintiséis dólares al año para afeitadas. Vamos, querido, pruébalo. Muchos hombres andan detrás de esta maquinita.

Él sacudió la cabeza con agitación, y las ya nebulosas profundidades de sus ojos se hicieron todavía más brumosas. A ella le encantaba ese simpático malhumor que lo hacía tan muchacho, y mientras se reía y lo besaba le obligó a que se sentara en una silla, le quitó el saco, le desabotonó la camiseta, y le dijo amenazadora:

—Si abres la boca te meto esto adentro.

Y le enjabonó la cara con la pasta de afeitar.

—Espera un minuto —lo contuvo mientras él extendía desesperado el brazo en procura de la maquinita—. He visto cómo hacen los barberos desde la calle: hacen así.

Y se puso a espumar el jabón sobre el rostro.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker