El Valle de la luna
El Valle de la luna —¿Dime, Saxon…, tú… no… vendes tu trabajo…?
Al escuchar esas palabras, ella le contó todo, sin omitir lo referente a Mercedes Higgins, a sus transacciones, al notable ajuar mortuorio de aquélla. Pero Billy no se quedó atrás en nada. Le dijo a Saxon en términos inequÃvocos que no querÃa que trabajase por dinero.
—Pero tengo mucho tiempo libre, Billy querido —le rogó ella.
Billy meneó la cabeza.
—No hay nada que hacer. No quiero ni oÃrlo. Me casé contigo y debo velar por ti. No quiero que alguien diga que la mujer de Billy Roberts tiene que trabajar. Y tampoco quiero pensarlo yo mismo. Además, no es necesario.
—Pero Billy… —empezó a decir ella.