El Valle de la luna
El Valle de la luna —No, fue una niña. Una niña perfecta. Sólo… que sucedió demasiado pronto.
Saxon le apretó la mano. ParecÃa condolida por la aflicción de su esposo.
—Nunca te lo dije, Billy…, pero es que estabas tan hecho a la idea de un muchacho. Pero yo tenÃa el propósito de llamarla Margarita, si era niña. ¿Recuerdas?, fue el nombre de mi madre.
Billy inclinó la cabeza y asintió.
—Tú sabes, Saxon, que deseaba un niño con locura…, bueno, pero ahora no importa. Creo que ahora quiero con todas mis fuerzas una niña, pero tengo la esperanza de que sea para otra vez… No lo tomas a mal ¿verdad?
—¿Qué?
—¿Si le damos el mismo nombre: Margarita? —¡Oh, Billy, yo pensaba de la misma manera!
Su rostro se puso grave cuando él prosiguió:
—Sólo que no sucederá nuevamente. Antes no sabÃa qué era dar a luz. No puedes correr otra vez un riesgo semejante.
—¡Oigan a este hombre fuerte y grande de qué manera habla! —se burló ella con una sonrisa desmayada—. ¿Qué sabes de eso? ¿Y cómo puede conocerlo un hombre? Soy una mujer naturalmente sana. Todo hubiera sucedido bien…, si no hubiese ocurrido esa pelea. ¿Dónde enterraron a Bert?