El Valle de la luna
El Valle de la luna Y ella era uno de esos seres estúpidos. Debía ser así, porque todas las apariencias se lo demostraban. Sin embargo, tuvo resistencias a reconocerlo de esa manera. No era estúpida, como tampoco su madre y aquellos pioneers anteriores a ella. Y sin embargo no podía ser de otra manera. Allí permanecía sentada sin nada en la casa para comer, y su marido encerrado en la cárcel y convertido en una bestia bruta, y ella, también, con los brazos y el corazón vacíos, sin la criaturita que ahora viviría de no ser por aquellos estúpidos que armaron una batahola frente a su casa, cuando reñían por aquellos malditos puestos.