El Valle de la luna
El Valle de la luna No, Dios no era responsable. Ella misma hubiese podido hacer un mundo mejor…, más hermoso y correcto. Y como las cosas se desarrollaban de esa manera, Dios no tenÃa la culpa, no podÃa hacer ninguna chapucerÃa. La superiora, su madre habÃan estado equivocadas. Entonces sucedÃa que la inmortalidad no existÃa, y Bert, desaforado y loco, Bert cayendo frente a su propia casa y gritando locamente su muerte, habÃa tenido razón, sólo que ya estaba muerto.
Y ahora, contemplando la vida desde ese otro punto de vista, ya despojada de todo lo sobrenatural, Saxon se hundÃa en el pesimismo. No tenÃa ningún objeto mantener una conducta recta en el mundo y tampoco existÃa un trato correcto para ella que ya se habÃa ganado una recompensa, ni para los millones de otros seres que trabajaban y morÃan como animales. Como muchos pensadores antes que ella, Saxon llegó a la conclusión de que el mundo era inmoral y que no tenÃa interés para el hombre.