El Valle de la luna
El Valle de la luna ¡Y cómo trabajarÃa para ser feliz! ¡Y cómo valorarÃa la dicha, hasta en sus mÃnimas partÃculas! ¿Pero de qué manera conseguirla? ¿Cuál era el camino que conducÃa a ella? No lo podÃa adivinar. Sus ojos sólo veÃan el humo de San Francisco, el de Oakland, el lugar donde los hombres se rompÃan la cabeza y se mataban unos a otros, el sitio donde perecÃan las criaturas ya vivientes y aquellas otras que estaban por nacer, y donde las mujeres lloraban con los pechos lacerados.