El Valle de la luna
El Valle de la luna Continuó viviendo en medio de ese estado vago, irreal. Le parecía que Billy había desaparecido durante el curso de otra vida anterior, y que era necesario vivir un nuevo período de vida para que retornara. Continuó sufriendo de insomnio, y durante muchas noches no pudo cerrar los ojos. Otras veces dormitaba pesadamente, llena de estupor, y deambulaba de un lado a otro con los ojos entrecerrados y sintiendo todo su cuerpo como si fuese de plomo. Esa presión, semejante a una chapa de hierro que le apretara la cabeza, nunca cesaba. Se alimentaba escasamente y casi no tenía dinero. Frecuentemente pasaba un largo día sin probar ningún bocado, y en cierta ocasión transcurrieron setenta y dos horas sin que llevase nada a la boca. Extraía almejas de las marismas, arrancaba pequeñas ostras de las rocas y también recogía mariscos.