El Valle de la luna
El Valle de la luna —Mi padre fue soldado durante la guerra civil —siguió diciéndole el muchacho—, y actuaba tanto en la avanzada como de espÃa. Los rebeldes estuvieron a punto de colgarlo por espÃa en dos ocasiones. En la batalla de Arroyo Wilson corrió media milla con su capitán herido a cuestas. Entonces recibió una herida de bala en la pierna derecha, justamente encima de la rodilla. Estuvo allà durante tres años. Y me lo hizo sentir una vez. Antes de la guerra habÃa sido cazador de búfalos y trampero. Cuando tenÃa veinte años fue «sheriff» de su condado, y después de la guerra, representando a la autoridad en Silver City, barrió con la gente mala y con los pistoleros. Estuvo en casi todos los Estados de la Unión. En su tiempo podÃa luchar contra cualquier hombre, y era un verdadero as entre los que manejaban las balsas del Susquehanna, cuando apenas era un muchacho. Su padre mató a un hombre, luchando a brazo partido, cuando tenÃa sesenta años de edad, y de un solo puñetazo. Y cuando tenÃa setenta y cuatro, su segunda mujer tuvo mellizos, y se murió mientras estaba arando el campo con bueyes cuando tenÃa noventa y nueve años. Acababa de desenganchar los bueyes, se sentó debajo de un árbol y murió asÃ, sentado. Y mi padre se le parece mucho. Ahora es bastante viejo, pero no le teme a nada. Es un verdadero anglosajón ¿entiende? Trabaja de policÃa especial, pero no le hizo nada a los huelguistas durante algunas de las riñas. Tiene la cara completamente deshecha gracias a una piedra, pero antes le rompió la cabeza a una canalla con un garrote.