El Valle de la luna
El Valle de la luna Esa noche, mucho después de haber oscurecido completamente, el pequeño bote se encontraba de regreso hacia el estuario de Oakland. El viento era bueno pero no muy abundante, y el bote avanzaba con lentitud, arrastrando un montón de ramas que había recogido el muchacho, pues había dicho que todo eso valdría por lo menos tres dólares si se lo vendía como leña. La marea crecía suavemente bajo la luna llena, y Saxon se dio perfecta cuenta de los lugares ante los cuales pasaban: Tansit, Sandy Beach, los astilleros, la fábrica de clavos, los muelles de la calle Market. El muchacho dirigió la embarcación hacia un embarcadero semiderruído que estaba sobre la calle Castro, y lo amarró junto a los otros balandros colocados en fila, cerca de la piedra y de la arena. Después insistió en que se repartieran equitativamente el resultado de la pesca, ya que Saxon le había ayudado en la tarea, aunque en lo referente a la leña le explicó que ésta le pertenecía por entero, de acuerdo con las normas que se estilaban en esa clase de cosas.