El Valle de la luna
El Valle de la luna —¿Acaso esto no es una aventura? —exclamó Saxon—. Y sólo se consigue viajando. Nunca se sabe lo que se hallará más tarde. Y la encontramos justamente delante de nosotros cuando ya estábamos cansados y nos preguntábamos cuánto faltarÃa para llegar hasta San José. No esperábamos eso para nada. Y no nos trató como si fuésemos vagabundos. Y esa casa que tiene…, tan linda y limpia. Hasta podrÃa comerse en el suelo. Nunca soñé que hubiera algo tan amable y encantador dentro de una casa.
—SÃ, tenÃa muy buen olor —corroboró Billy.
—SÃ, exactamente eso. Es lo que las mujeres llaman «atmósfera», según decÃa la revista… No sabÃa lo que significaba. En esa casa reina una atmósfera dulce y hermosa…
—Como todas las cosas hermosas que tú sabes bordar —dijo Billy.
—Y es lo más importante después de mantener el cuerpo sano, limpio y con buen aspecto.