El Valle de la luna
El Valle de la luna —Pero si todo sigue de la misma manera ¿qué será de nosotros? —preguntó Saxon.
—Y… lo que está ocurriendo ahora. Aquellos yanquis que no tienen nada se pudren en las ciudades, y los que tienen tierra la venden y se van a las ciudades. Algunos se convierten en grandes capitalistas, otros entran en la vida profesional, y el resto gasta el dinero y comienza a pudrirse cuando se le acaba, y si llega a durarles toda la vida, entonces son sus hijos los que se pudren una vez que sus padres han desaparecido.
El largo viaje en automóvil estaba por terminar, y cuando se disponÃa a partir Benson le recordó a Billy acerca del trabajo fijo que tendrÃan disponible en cualquier momento, si sólo le hacÃa saber lo que querÃa.
—Me parece que primero echaremos una mirada sobre esas tierras del Gobierno —le respondió Billy—. Ya sabemos a ciencia cierta dónde nos estableceremos, pero hay algo que no intentaremos con toda seguridad.
—¿Y es…?
—El cultivo de manzanos en tierras que valen tres mil dólares el acre.
—Billy y Saxon cargaron con los bultos y avanzaron un trecho de cien yardas. Billy fue el primero que rompió el silencio.