El Valle de la luna
El Valle de la luna Saxon extendió su mano hacia Billy y suspiró: desbordaba de alegrÃa. TenÃa la sensación de que nunca habÃa pasado un dÃa tan maravilloso. Era como decir que todos sus antiguos ensueños se habÃan convertido en realidad. Ni aún en sus arrebatos más prodigiosos e imaginativos pudo adivinar que existiera tanta belleza en el mundo. Billy le apretó la mano con ternura.
—¿Qué piensas? —le preguntó mientras se levantaba para marchar otra vez.
—¡Oh, no sé, Billy! Quizás que es preferible un solo dÃa como el de hoy, en vez de diez mil años en Oakland.