El Valle de la luna
El Valle de la luna Cuando esa noche se acostaron debajo de las frazadas, Saxon permaneció despierta contemplando las estrellas y escuchando el sordo rumor que llegaba desde la playa, el murmullo de las burbujas cuando las olas se deshacÃan.
—¿Estás contento de haber abandonado Oakland, Billy? —le preguntó ella en voz baja.
—¡Uff! —le respondió él—. ¿Acaso una ostra puede ser feliz?