El Valle de la luna
El Valle de la luna Esa noche la condujo afuera, sobre la terraza alta, hacia el telescopio, y a través del lente ella se quedó mirando la luna llena.
—En algún lugar de allà arriba usted podrá encontrar esa granja —bromeó él.
La señora Hall les miraba interrogante cuando regresaron al interior de la casa.
—Le estuve mostrando el valle de la luna, donde espera dedicarse a la agricultura —rió el poeta.
—Estamos dispuestos a recorrer cualquier distancia —dijo Saxon—. Y si eso que buscamos está en la luna, espero que podremos llegar hasta allÃ.
—Pero, criatura, usted no podrá encontrar un paraÃso semejante en la tierra —le dijo Hall—. Por ejemplo, no podrá tener árboles californianos de madera roja sin niebla. Son consubstanciales. Sólo crecen en la zona donde hay niebla.
Saxon se quedó pensando un rato.