El Valle de la luna
El Valle de la luna —La gente de antes hizo los planes, concentró los trabajos y agregó acre tras acre a sus grandes posesiones, levantó los corrales grandes y las mansiones, plantó los frutales y los jardines que rodeaban a las casas. Y la gente joven se pervirtió con tanta riqueza y se marchó a las ciudades para gastarla. Y los viejos se les unieron sólo para hacer una cosa: para empobrecer la tierra. Año tras año la exprimieron y agotaron el suelo. Lo extraían todo y no plantaban nada. Sólo dejaron tierra arada y exhausta. Abandonaron zonas enteras, agotadas, convertidas en eriales. Gracias a Dios los grandes cultivadores han desaparecido completamente hoy, y aquí estamos los pequeños irguiéndonos, de pie. No creo que pasen muchos años y todo el valle estará cultivado en franjas semejantes a la mía ¡Miren lo que estamos haciendo! ¡A esta tierra cansada que había dejado de dar trigo le echamos agua, la tratamos decentemente, y vean ahora qué plantíos! Hemos conseguido toda el agua de las montañas y de debajo del suelo. El otro día leí un artículo. Toda la vida depende del alimento, y éste del agua. Se necesitan mil libras de agua para producir una de alimento, diez mil de agua para conseguir una de carne. ¿Cuánta agua beben ustedes durante el año? Cerca de una tonelada, pero comen alrededor de doscientas libras de vegetales y otras doscientas de carne por año…, lo que quiere decir que cada uno de ustedes consume cien toneladas de agua con los vegetales y mil con la carne…, es decir que son mil ciento una toneladas de agua por año para una mujer que es más bien pequeña como la señora.