El Valle de la luna
El Valle de la luna —¡Recórcholis! —fue todo lo que se le ocurrió decir a Billy.
—¿Comprenden ustedes ahora de qué manera la población depende del agua? —siguió diciendo el extabernero—. Bueno, hemos conseguido el agua, incluyendo los abastecimientos subterráneos, y dentro de no muchos años este valle estará tan densamente poblado como Bélgica.
Pero de pronto quedó fascinado por el chorro de agua que tenÃa cinco pulgadas de espesor, que habÃa sido extraÃda de la tierra y que nuevamente era derramada en aquélla gracias al motor ruidoso, y entonces dejó de hablar y se quedó inmóvil mirando extasiado, abstraÃdo, mientras sus visitantes comenzaban a marcharse.
—¡Y fue despachante de bebidas alcohólicas! —dijo Billy completamente sorprendido—. Si alguien se lo pide podrÃa administrar la dosis de la templanza.
—Me encanta al pensar… todo el agua y toda la gente dichosa que vivirá por aquÃ…
—Pero no es el valle de la luna —rió Billy.
—No —respondió ella—, en el valle de la luna no será necesaria la irrigación, o tal vez sólo para la alfalfa y cosas semejantes. Lo que queremos es que el agua aparezca espontáneamente sobre el suelo, que cruce la granja en arroyuelos pequeños y que tenga en el extremo un lindo riacho …