El Valle de la luna
El Valle de la luna Pasaron por Castle Crags, que se hallaba poderosamente enclavado en una elevación de un color rojo encendido y que se elevaba hacia el cielo azul. Entonces vieron por primera vez al Monte Shasta, que era un pico nevado de un color rosado, algo asà como una puesta de sol visto desde el interior, saliendo de los muros del desfiladero…, algo que estaba destinado a perdurar en sus recuerdos durante muchos dÃas. La reaparición del Shasta, después de seguir con la ascensión, resultaba algo inesperado, y más aún a la distancia: ahora se ofrecÃa con dos picos, con una sábana glacial que era de una blancura casi embriagadora. Durante millas y millas siguieron ascendiendo, y siempre se encontraban con el Monte Shasta que constantemente exhibÃa formas y aspectos nuevos en sus nieves de verano.
—Parece un film que se desarrolla en el cielo —dijo Billy por fin.
—¡Oh…, es que todo es tan bello! —suspiró Saxon—. Pero por aquà tampoco está el valle de la luna.