El Valle de la luna
El Valle de la luna Se encontraron con nubes de mariposas, y durante dÃas viajaron en medio de inenarrables multitudes de maravillas que volaban y adornaban el suelo con un terciopelo oscuro y uniforme. Y el camino siempre parecÃa que se elevaba ante los resoplidos de las yeguas que tiraban del carromato, llenando el aire con algo que se parecÃa al murmullo de un vuelo silencioso, respirando la brisa formada como por nubes de un color amarillo, pardo suave, mientras los insectos alados se aglomeraban sobre los cercados y a veces hasta flotaban indefensos sobre las acequias de irrigación, a lo largo de los caminos. Hazel y Hattie pronto se acostumbraron a las mariposas, aunque Possum seguÃa mostrándose irascible con aquéllas.
—¿Cuándo se vio que mariposas vencieran a caballos? —dijo Billy bromeando—. Esto hace que su valor suba en cincuenta dólares.
Les dijeron que aguardaran hasta cruzar la lÃnea del rÃo Oregón y penetrar en el valle River, y allà encontrarÃan un paraÃso de Dios: clima, ambiente y plantaciones de frutales que rendÃan el doscientos por ciento, y cada acre estaba avaluado en quinientos dólares.
—Eso es demasiado substancioso para nosotros —dijo Billy cuando los otros ya no podÃan escucharle.
Y Saxon dijo: