El Valle de la luna
El Valle de la luna —Absolutamente —respondió con franqueza el marido—. El único inconveniente es que no se encuentra bastante alejado.
Hubo decepción en el rostro de Saxon, y por un momento renunció a ese sueño.
—Lo compraremos…, ya está resuelto —dijo—. Pero más allá del prado hay poco pasto y demasiados árboles…, apenas para un par de caballos y una vaca. Pero eso no me preocupa. No podemos tenerlo todo, y asà como está es muy bueno.
—Lo llamaremos «el comienzo» —le dijo ella consolándole—. Luego podremos ampliarlo…, quizás con el campo que corre ascendiendo sobre Wild Water y que se extiende hasta los árboles que vimos ayer…
—Allà donde hice pastar a los animales —agregó Billy con un relampagueo en sus ojos—. ¿Por qué no? Muchas cosas se han convertido en realidad desde que comenzamos a andar por los caminos. Tal vez eso también se convierta en una realidad.
—Nos esforzaremos en conseguirlo, Billy.
—SÃ, trabajaremos como el mismo diablo —e hizo una mueca.