Historias de los siglos futuros
Historias de los siglos futuros Si se hubiese tratado de una sola epidemia China quizás habría podido salvarse. Pero a una veintena de epidemias ninguna criatura podía escapar. El que esquivaba la viruela moría de la escarlatina; el que se creía protegido contra la «fiebre amarilla» sucumbía al cólera, y la muerte negra, la peste bubónica, barría a los supervivientes. Todos aquellos microbios, gérmenes, bacterias y bacilos, cultivados en los laboratorios de Occidente se habían abatido sobre China en aquella lluvia de tubos de cristal.