Historias de los siglos futuros
Historias de los siglos futuros Desapareció toda organización. El gobierno se derrumbó. Decretos y proclamas eran inútiles ya que aquellos que acababan de redactarlos y firmarlos se esfumaban de la noche a la mañana. Y los millones de seres acosados por la muerte no se paraban en su loca carrera para tomar nota de nada. HuÃan de las ciudades para contaminar los campos, propagaban las enfermedades allá donde fueran. Estaban en pleno verano -Jacobus Laningdale habÃa escogido juiciosamente el momento- y la muerte hacÃa estragos por todas partes. Muchos acontecimientos han sido reconstruidos según ciertas conjeturas, y muchos otros a partir de los relatos de los supervivientes. Las miserables criaturas se precipitaron por millones a través del Imperio. Los enormes ejércitos que China habÃa reunido en sus fronteras se fundieron como la nieve al Sol. Las granjas fueron saqueadas por la gente hambrienta, la Tierra ya no recibió más semillas y los cereales, maduros ya, se pudrieron. Aquella huida universal constituyó quizás el rasgo más destacable de la catástrofe, Millones de seres se precipitaron hacia las fronteras para encontrarse allà detenidos y rechazados por los gigantescos ejércitos de Occidente. La masacre de aquellas hordas enloquecidas fue algo asombroso. En varias ocasiones las lÃneas defensivas tuvieron que retroceder treinta o cuarenta kilómetros para escapar del contagio de los cadáveres.