Historias de los siglos futuros
Historias de los siglos futuros En una ocasión, la epidemia, atravesando las líneas enemigas, cayó sobre las tropas alemanas que vigilaban la frontera de Turkestán. Se habían tomado medidas en vista de un acontecimiento como aquél y si bien costó la vida de sesenta mil soldados europeos, el cuerpo internacional de médicos estableció un cordón sanitario y alejó el contagio. Fue en el transcurso de esta lucha cuando tuvo lugar entre los gérmenes mórbidos una especie de hibridez de la que resultó un nuevo microbio de una virulencia inaudita. Intuido en un principio por el Dr. Vomberg que fue infectado por dicho microbio y murió a consecuencia del mismo, debía ser más adelante aislado y observado por Stevens y Hazanfelt.
Así fue la invasión sin paralelo a China. Ya no había esperanza para aquellos millones de hombres encerrados en su inmensa fosa. Habiendo perdido toda cohesión y organización estaban destinados a morir sin evasión posible. Fueron rechazados de sus fronteras terrestres como de las marítimas. Setenta mil barcos patrullaban las costas. De día, el humo de sus chimeneas nublaba el horizonte, y de noche los proyectores surcaban la obscuridad para descubrir la menor embarcación. Las tentativas de las inmensas flotas de juncos fueron patéticas: ni una escapaba a la vigilancia de aquellos perros de mar.