La gente del abismo
La gente del abismo Fui directamente hasta mi cuarto, me cambié de ropa, y sólo una hora después de mi escapatoria me encontraba en un baño turco, sudando los gérmenes y cualquier otra cosa que hubiese podido absorber mi epidermis y deseando poder soportar una temperatura de trescientos veinte grados farenheit en vez de aquellos doscientos veinte.