La gente del abismo
La gente del abismo Como decÃa, los jóvenes se dedican a armar alboroto, son nerviosos y excitables; los que son un poco más mayores tienen la cabeza completamente hueca, son imperturbables y no demuestran interés por nada. Es absurdo plantearse que estén capacitados para competir con los trabajadores del Nuevo Mundo. Embrutecidos, sin agudeza y envilecidos, los nacidos en el Ghetto no podrán prestar un servicio eficiente a esa Inglaterra que lucha por la supremacÃa industrial que, según los economistas, es ya todo un hecho. No son válidos ni como obreros ni como soldados para esa Inglaterra que los tiene como hijos olvidados; y si Inglaterra pierde su poder industrial, morirán como moscas sorprendidas por el final del estÃo. Si ya, en el último de los casos, Inglaterra entrara en una grave crisis, hambrientos y desesperados como bestias salvajes se convertirÃan en la peor amenaza, avanzando hacia otras zonas para dejarlas yermas como han hecho con el East End. Pero presas fáciles de las armas y la moderna maquinaria de guerra, morirÃan fácil y rápidamente.