La gente del abismo

La gente del abismo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Para los obreros esto no parece tener la menor importancia, a juzgar por su comportamiento en la mesa. Comer es necesario, así que no se andan con remilgos. Su voracidad es tan primitiva que, estoy convencido, obtienen una saludable y placentera digestión. Cuando antes de empezar su jornada de trabajo uno de estos hombres se detiene para pedir una jarra de té, que tiene de té lo que de ambrosía, se entiende que su estómago no está bien alimentado para todo un día de trabajo. Por este motivo ni él, ni mil como él podrán trabajar con el mismo empeño y cuidado con que otros mil hombres trabajarían si hubiesen comido carne y patatas en condiciones y hubiesen bebido café, que no aquella burda imitación.

Una jarra de té, salmón (o arenque ahumado), y dos rebañadas de pan y mantequilla son un excelente almuerzo para un trabajador londinense. Pero para ellos era absurdo pedir un filete de carne de cinco o seis peniques (el más barato), y si era yo quien lo pedía el propietario enviaba a alguien a buscarlo a la carnicería más cercana.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker