La gente del abismo
La gente del abismo Cristo nos está mirando en esta ciudad,
y mantiene nuestra compasión y piedad vivas,
mientras miramos al cielo,
para que no crezca nuestro descontento.
THOMAS ASHE
—Pero no puedes hacerlo, sabes —me decÃan los amigos a quienes habÃa pedido ayuda para sumergirme en el East End de Londres.
—SerÃa mejor que pidieras consejo a la policÃa —añadÃan, después de pensarlo y de esforzarse en adaptarse al proceso psicológico de un loco que habÃa llegado hasta ellos con mejores credenciales que cerebro.
—Pero yo no quiero ir a la policÃa —protesté—. Lo que deseo es descender al East End y ver las cosas por mà mismo. Pretendo averiguar cómo viven esas gentes, por qué viven allÃ, y para qué viven. En resumen, voy a vivir allÃ.
—¡Tú no quieres vivir allÃ! —decÃan todos con gestos desaprobatorios—. ¡Dicen que hay lugares donde la vida de un hombre no vale ni dos peniques!
—Ésos son exactamente los lugares que quiero ver —insistÃ.

Dorset Street, Spitalfields. La peor calle de Londres.
