La Llamada de la selva
La Llamada de la selva El incansable pulso de la hélice latÃa dÃa y noche en el barco, y aunque cada dÃa era muy semejante al anterior, Buck percibió que cada vez hacÃa más frÃo. Por fin, una mañana la hélice se detuvo y una atmósfera de excitación se extendió por el barco. Buck la sintió, igual que los demás perros, y supo que se aproximaba un cambio. François les colocó collares y correas y los condujo a cubierta. Al dar el primer paso sobre la frÃa superficie, las patas de Buck se hundieron en una cosa fofa y blanca muy semejante al lodo. Resopló y dio un salto atrás. En el aire caÃa más de aquella materia blanca. Se sacudió, pero le siguió cayendo encima. La olisqueó con curiosidad y a continuación recogió un poco sobre la lengua. Quemaba como el fuego y un instante después habÃa desaparecido. Aquello lo intrigó. Lo intentó nuevamente, con igual resultado. Los espectadores reÃan a carcajadas y Buck se sintió avergonzado sin saber por qué, era la primera vez que veÃa nieve.