Las Muertes concentricas

Las Muertes concentricas

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Bueno, ¿cuánto quieres por ella? —preguntó con un sutil aire de indiferencia.

—Yo quiero… —empezó Mapuhi, y detrás de él, enmarcando su propio rostro moreno, los de dos mujeres manifestaban acuerdo con su petición. Animadas de contenida impaciencia, los ojos destelleando avaricia, inclinaban las cabezas hacia adelante.

—Quiero una casa —prosiguió Mapuhi—. Tiene que tener el techo de hierro galvanizado, y un reloj de colgar, octogonal. Tiene que tener seis brazas de largo y un porche todo alrededor. En el medio, una habitación grande, con una mesa redonda en el centro y el reloj octogonal colgando en la pared. Tiene que tener cuatro dormitorios, dos a cada lado de la habitación grande, y en cada dormitorio tiene que haber una cama de hierro, dos sillas y un lavabo. Detrás de la casa tiene que haber una cocina, una buena cocina, con ollas, cacerolas y un fogón. Y debes construir la casa en mi isla, que es Fakarava.

—¿Eso es todo? —preguntó Raoul con incredulidad.

—Tiene que haber una máquina de coser —dijo en voz alta Tefara, la esposa de Mapuhi.

—Y no te olvides del reloj colgante octogonal —añadió Nauri, la madre de Mapuhi.

—Sí, eso es todo —dijo Mapuhi.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker