Las Muertes concentricas
Las Muertes concentricas Esperó el rescate ocho días más. Mientras tanto, aseguró el tangón en la parte posterior de la canoa, utilizando como ligadura las fibras de todos los cocos que pudo encontrar y también lo que quedaba de su ahu. La canoa estaba muy agrietada, y no logró hacerla a prueba de agua, pero depositó a bordo una media cáscara de coco para desagotarla. El problema de los remos le resultó de difícil solución. Con un trozo de lata se cortó los cabellos al ras, y los trenzó para hacer una cuerda. Con la cuerda ligó un pedazo de mango de escoba de un metro a una tabla de la caja de salmón. Con los dientes royó cuñas, y con ellas fijó las ligaduras.